¡Así nació Casa Samuel! Desde un corazón que es un OASIS en el descierto.
Antes de que existiera un comedor, un banco de alimentos o una clínica, Evangelina Zapata Narváez, conocida con cariño como Mamá Eva, ya recorría calles y colonias llevando algo mucho más valioso: la Palabra de Dios y el deseo de fortalecer valores en los niños.
En aquellos primeros años, lo único que podía ofrecerles eran 🍟 frituras y dulces sencillos, pero su amor por ellos la impulsó a ir más allá. Poco a poco empezó a juntar sopas de fideo y algo de carne molida, organizando comidas improvisadas que pronto se convirtieron en verdaderos momentos de comunidad.
👫 A su iniciativa se unieron vecinos solidarios, quienes comenzaron a acompañarla no solo con alimentos, sino también con su tiempo y esfuerzo.


💛 El inicio de una misión
📅 El 6 de enero de 1997, nació oficialmente la agrupación Casa Samuel, con el propósito de llevar un mensaje de amor y algo de alimento a las familias del Arroyo del Obispo, en Santa Catarina, Nuevo León, México.
Aquella comunidad estaba profundamente lastimada, marcada por la pobreza, los desastres naturales y las promesas incumplidas.
Pero Mamá Eva y su pequeño grupo de voluntarios entendieron que el verdadero cambio debía comenzar desde el corazón de las personas.
a través del amor y la solidaridad.


Juntos llevaban comida a niños y a ancianitos en abandono en Santa Catarina, demostrando que servir es una forma de amar.
🏠 Durante esa etapa, Mamá Eva también abrió las puertas de su propio hogar, convirtiéndolo en una casa refugio para mujeres con sus hijos.
Aquellas familias encontraron no solo techo y comida, sino también esperanza, compañía y una nueva oportunidad para empezar de nuevo.
De esa etapa surgieron historias hermosas: una de aquellas mujeres hoy es la procuradora de fondos de Casa Samuel, y su esposo forma parte activa del equipo —testimonio vivo de que el amor sembrado en el pasado sigue dando fruto.


🏚️ La tragedia obligó a su reubicación en terrenos lejanos, sin servicios básicos, en lo que hoy se conoce como la Colonia Renacimiento, en el municipio de García, Nuevo León.
En ese momento, Casa Samuel no contaba con grandes recursos; solo podía ofrecer alimento, consuelo y apoyo moral, ayudando incluso en el traslado de las familias.
💪 Pero lo que parecía un límite se convirtió en una decisión trascendental: no abandonarlos.
El camino no fue fácil, pero la visión se mantuvo firme: ayudar, servir y amar al prójimo, sin importar su origen, su creencia o su condición.
🍲 De aquellas clases bíblicas y comidas improvisadas nació una red de servicio que hoy continúa creciendo: el Banco de Alimentos, la Cocina Comunitaria y una Clínica de atención médica, todos proyectos que reflejan el mismo espíritu que dio origen a Casa Samuel:
💚 Servir con el corazón y unir a la comunidad a través del amor y la solidaridad.


A pesar de la distancia y las carencias, Mamá Eva entendió que esas personas ya no eran beneficiarios: eran su familia.
Esa convicción la llevó a dar un paso de fe aún mayor: formalizar el trabajo que durante años había sostenido con amor.
🌈 El nacimiento de una obra con propósito
📜 El 14 de diciembre de 2006, se constituyó oficialmente la Asociación Civil Servicio Social Comunitario Casa Samuel A.C., con el compromiso de seguir sirviendo a quienes más lo necesitaban, ahora desde un marco institucional.






Nacida el 9 de marzo de 1958 en Monterrey, Nuevo León, Evangelina Zapata Narváez creció en una familia trabajadora y de sólidos valores. Desde pequeña mostró un espíritu generoso, sensible y de liderazgo natural.
Estudió secretariado bilingüe y posteriormente se formó como enfermera técnica, profesión que marcaría el rumbo de su servicio a los demás.
Con el paso del tiempo, Evangelina recibió un llamado espiritual que la llevó a servir con mayor entrega. Hoy es ministro de culto con registro federal, y ha dedicado su vida a promover el bienestar integral de las personas.
Bajo su dirección, Casa Samuel se ha mantenido firme en un principio esencial:
“Aquí recibimos a todas las personas, sin importar su religión o creencia. Lo que nos une es el dar y el servir”.
Después de enfrentar desafíos personales y de salud, Mamá Eva encontró en la fe la fuerza para actuar.
Su compromiso la llevó a apoyar a las familias desplazadas por el incendio del Arroyo El Obispo, quienes más tarde se establecieron en los terrenos de García, N.L. Allí, con lo poco que tenía, comenzó a levantar casas, compartir alimentos y sembrar esperanza en medio de la adversidad.
Conmovida por el hambre que veía en los niños y las escuelas, decidió que su misión sería alimentar tanto el cuerpo como el alma.
Así nació Casa Samuel, nombre inspirado en el profeta niño que fue llamado por Dios para ungir reyes: una casa donde cada plato de comida, cada palabra y cada gesto son semillas de amor.
“Quiero que los niños que pasan por Casa Samuel crezcan con esa misma influencia divina, que sean exitosos y felices”, expresa Mamá Eva.
🕊️ Un sueño que se volvió comunidad
El primer comedor fue un modesto tejabán de madera, levantado con esfuerzo y fe. Hoy, ese mismo espíritu sigue vivo, pero multiplicado en nuevas obras.
De aquel pequeño espacio nació una gran red de servicio: el Banco de Alimentos, la Cocina Comunitaria y la Clínica de atención médica, todos proyectos que se desprendieron de la misma asociación civil y que continúan sirviendo a la comunidad con el mismo corazón.
Estos espacios no solo alimentan cuerpos, sino también almas; son lugares donde cada persona, sin importar su origen o creencia, puede encontrar ayuda, escucha y dignidad.
🌈 El legado continúa
Hoy, Casa Samuel es un referente de innovación social, fe activa y amor al prójimo en Nuevo León.
El sueño que comenzó con una mujer movida por la compasión sigue creciendo, transformando vidas y demostrando que cuando el amor se traduce en servicio, los milagros suceden cada día.
“Fui yo”, dice con humildad Mamá Eva, al recordar que todo comenzó con un simple deseo: ayudar y servir.
🌿 La historia de Mamá Eva: un corazón que alimenta esperanzas.
“No lo olvido: cuando llegué había 150 familias en medio de la nada, entre tierra y ruinas, intentando rescatar lo poco que quedaba de sus tejabanes. Era octubre, y ya empezaba a hacer frío”, recuerda Evangelina Zapata Narváez, mejor conocida como Mamá Eva.
Había tanto por hacer...
Desde entonces, Mamá Eva se convirtió en una presencia constante en la vida de quienes más la necesitan, guiada por una profunda fe, un amor inquebrantable hacia su comunidad y una visión clara: servir a todos, sin distinción.

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